Barbie: el mundo en rosa

por | 20-07-2023 | Cine, Reseñas | 0 Comentarios

Un personaje popular que ganó las salas de cine

La revolución popular más grande desde Avengers: Endgame vino de la mano de una compañía de juguetes con una idea disruptiva: ¿y si hacemos una película sobre Barbie y que la dirija Greta Gerwig? Se hizo la luz y nació uno de los fenómenos más grandes del cine contemporáneo, y pintado todo de rosa.

¿De qué va?

Después de ser expulsada de Barbieland por no ser una muñeca de aspecto perfecto, Barbie (Margot Robbie) parte hacia el mundo humano para encontrar la verdadera felicidad. Al hacerlo, descubrirá un mundo completamente nuevo. Con sus ventajas… y sus inconvenientes. La acompañará su Ken asignado (Ryan Gosling) que también experimentará toda una revelación al descubrir que en el mundo humano no es “solo Ken” sino que es un hombre, con todos los privilegios que ello supone.

El estreno de Barbie tiene tres grandes pilares en los que apoyarse: Greta Gerwig, Margot Robbie y la guerra entre Warner y Christopher Nolan.

La directora que sólo necesito dos largometrajes detrás de cámara para demostrar su potencial, logró enamorar al público y a los gerentes de marketing por igual. Con una visión precisa y sincera, una ideología que sazona el material base pero no lo enchastra, y una sensibilidad que permite al público empatizar con ella. Sólo tuvo que dirigir Ladybird (2017) -que la llevó a ser nominada a los Oscars como mejor directora- y Little Women (2019) para convertirse en un producto en sí mismo. Cabe destacar que en ambos casos también ofició de guionista.

Margot Robbie es una super estrella. Después de su participación en The Wolf of Wall Street (2013) todo fue meteórico: logró consolidarse como sex symbol, actriz de método y figura de mercadotecnia en tan solo diez años. Con carisma y capacidad autoral, no necesito más para ser adoptada por el sistema como si existiese hace décadas.

Finalmente, luego de las peleas de Nolan por Tenet (2020), éste rescindió su contrato con Warner e hizo por fuera Oppenheimer (2023). Así que Warner decidió estrenar Barbie en la misma fecha para molestarlo, ¿qué lograron? Crear un movimiento que potenció ambos films y llevando el simple hecho de ir al cine en una experiencia comunitaria.

Barbie no fue simplemente una película para ver en el cine. Fue lo más parecido a una convención de cultura geek, con mujeres y hombres vistiéndose de rosa como si fuese un dresscode para festejar el hecho performático de encontrarse en comunidad a través de una narrativa.

Pero luego era importante que todo ese hype se responda con un buen producto audiovisual… algo que esta película cumple y con creces.

Barbie desde su nudo narrativo la hace simple: algo está cambiando en el mundo de las muñecas, donde una de ellas comienza a glitchear como si fuese un mal funcionamiento de un cable por cortarse o una antena mal colocada. ¿La razón? Quien jugaba con ella está en problemas. Así que decide viajar al “mundo real” acompañada por su Ken (un Gosling que le compite fuertemente a Robbie en presencia y carisma) para descubrir que el patriarcado es cosa seria.

El humor como forma de espejar las situaciones que normalizamos (y que no deberían ser así), se adereza con un trabajo de arte exquisito que divide claramente ambos universos y finalmente un guión que (casi) nunca se va de mambo aleccionando o poniendo la ideología sobre la historia. Pero no como algo negativo, todo tiene ideología; y el arte como comunicación no escapa a eso. Se puede hacer poniendo el acento y dejándolo en evidencia, o se puede hacer como lo hizo Greta y romperla.

Los números musicales y el vestuario es un tema aparte: cada vez que suenan acordes (como en el caso de Dua Lipa) todo se da de manera natural, incluso terminamos deseando que aparezcan más momentos así. Incluso que el clímax de la historia se dé de esa manera (con mucho de West Side Story detrás) potencia mucho más el aspecto lúdico y despreocupado, sin embargo se está combatiendo por el futuro de una existencia. Pero sólo nos reímos de Ken bailando…

Los conceptos del marketing, la postura de la empresa Mattel para auto-parodiarse y el chiste sobre la creadora del personaje y sus problemas con el fisco (que recuerdan mucho al episodio de Lisa con la Stacy Malibu) ayudan a descontracturar y a conectar aún más al público con la historia.

Barbie no tiene fisuras: es divertida, está excelentemente realizada, tiene buenos momentos de baile y canto, su historia tiene un trasfondo y una búsqueda, las actuaciones son performáticamente correctísimas y una de las cosas más importantes de todas: no es soberbia. Sabe lo que es, cuenta lo que quiere contar y todo sin dejarse llevar por los cantos de sirena del cine actual y sus fórmulas equívocas.

No parece raro pensar que será una de esas películas que serán clásicos de piyamadas y encuentros nostálgicos con grupos de amigos y amigas, de esas experiencias que se comparten y se disfrutan siempre, de esas razones por las que existe el cine.

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Elian Aguilar
Escritor, cineasta, fanático de los comics, las peliculas y las series. Geek desde temprana edad, cuando descubrí que los kryptonianos podían morir y que existía la alegría a 24 fotogramas por segundo. Coleccionista acérrimo que no mide el espacio de sus colecciones. La revista Cine Fantástico y Bizarro me hace feliz y el Festival de Cine de Género Buenos Aires Rojo Sangre es mi lugar en el mundo.

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