Crímenes Imposibles: el difícil arte de atraer público argentino al género

Hernán Findling es un viejo lobo de mar del género en Argentina, productor de primeras películas de muchos directores consagrados, siempre anda buscando nuevos guiones, historias… se lo ve siempre en los pasillos a fin de año del Festival Buenos Aires Rojo Sangre, y de allí surge el germen de lo que es su nueva película, esta vez como director. Estamos hablando de Crímenes Imposibles.

Durante 2016 se realizó un concurso de guión en el BARS (las siglas del festival en cuestión) en donde el premio era dinero y la posibilidad de ver la película en cines comerciales, algo casi imposible para cualquiera que quiera dar ese paso. Este premio lo gano Nora Leticia Sarti, y su guión que se centraba en una monja que asesinaba gente de maneras improbables fue modificado por Findling para adaptarse a algo que estaba buscando, y así nació el proceso que dio inicio a lo que hoy vemos en pantallas de todo el país.

¿La historia? Lorenzo Brandoni (Federico Bal), un hombre con una pérdida en el pasado y una familia feliz ve su mundo derrumbarse tras un accidente automovilístico. Mucho tiempo después, y siendo detective en un extraño mundo anacrónico, da con el caso de una monja  de nombre Caterina (Sofía del Tuffo, que vimos en Luciferina) que jura ser la asesina de una mujer pero que el homicidio lo cometió desde la distancia, con una maldición. Al principio todo es incredulidad, pero luego cuando otros cuerpos aparecen y la información coincide, Lorenzo comenzará a creer que algo singular está sucediendo. La aparición de un cura exorcista (el padre Miguel, interpretado por Guido D´Albo) pondrá el elemento sobrenatural que falta para ir acomodando el relato que se va volviendo más y más exótico hasta un final con una vuelta de tuerca un poco predecible para aquellos y aquellas que estamos atentxs.

La factura técnica de la película no puede criticarse, se ve y escucha muy profesional y no teme en ofrecer movimientos de cámara jugados y constantes, conformando una suerte de montaje interno que se agradece mucho en épocas (justificadas por poco tiempo de rodaje) de puestas más televisivas y conformadas por un plano y su contraplano. Los efectos visuales son muy buenos, al igual que algunas ideas gráficas como la de la sobre-exposición de la luz.

El centro de todas las miradas está puesto en la participación de Federico Bal como protagonista, y a pesar de cierta predisposición negativa, su actuación (que a veces se va un poco del tono) se ve muy cuidada y cercada tanto por su co-protagonista Sofía (con más experiencia, y también en el género) cómo por su compañero de armas Julito (interpretado por Marcelo Sein y que aporta una muy agradecida cuota de humor). Habrá que ver como avanza su carrera y si estamos frente a un actor completo de cine, ya sabiendo que se viene una nueva película producida por Findling que también lo tiene como protagonista…

La película comienza como una de terror, se convierte en un thriller de suspenso y luego va mutando en una suerte de película de auto-ayuda new age que juega todo el tiempo con el concepto de la fe y la redención a pesar de todo. ¿Sos de las personas que disfrutaron consumiendo best-sellers como La décima revelación de James Redfield? Sin dudas, esta puede ser tu tipo de película.

El cine argentino no está en su mejor momento, la falta de presupuesto, de estrenos constantes… sumado al problema de la distribución y que el público siempre mira de costado cuando llegan productos diferentes al “costumbrismo realista” (discutamos este concepto en otro momento), un proyecto como Crímenes imposibles busca romper ese preconcepto, con un trailer con gancho, un cartel atrayente, una figura de la farándula y una película que se ve y oye bien. Nada mal para arrancar el camino…

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