Espías a escondidas: soy Bond, Creativo Bond

El mundo de la animación siempre busca establecer nuevas franquicias, nuevas maneras de perpetuarse en las salas sin importar mucho a que costo. Y algunas veces eso funciona y salen películas divertidas y frescas, como es el caso de Espías a escondidas. Basada en un corto llamado Pigeon: Impossible (que suena a Misión: Imposible en inglés, pero se traduce como Paloma: Imposible), la película marca el debut como directores de Nick Bruno y Troy Quane que ya venían de trabajar en el departamento de arte de muchísimas pelis de animación.

Los protagonistas son Lance Sterling (voz de Will Smith) y Walter Beckett (voz de Tom Holland). Uno es el mejor espía del mundo, tiene onda, carisma, inteligencia, destreza… pero trabaja solo. ¿Se imaginan quien de los dos es? ¿Eh? ¿No vieron Hombres de Negro 3?… El otro es un joven científico, encargado de crear artefactos para los espías; es tímido, ingenuo, ama a las palomas y se siente diferente por ir contra la corriente. Walter no cree en blancos y negros, en cambio Lance sólo concibe el mundo de esa manera.

Un villano incrimina a Lance, y éste debe huir de toda la agencia de espías que lo persigue. Termina agobiado en la casa de Walter y bebe una fórmula que éste estaba testeando para “ser invisible”. Claro, que lo hace convirtiendo al agente en una paloma. Una paloma que habla. Sí, una paloma (que linda es la animación…).

Espías a escondidas parece salir de una fórmula que conjuga lo mejor de Shrek (antes que decidan hacer más de dos partes), y ese clásico infravalorado llamado Lluvia de Hamburguesas. Del monstruo verde saca ese personaje fuerte y carismático que no se está dando cuenta de lo que se pierde estando solo, y va a atravesar todo un largo camino para entenderlo. De la segunda película podemos encontrar dos aristas: una búsqueda estética similar (con los personajes angulosos y desgarbados), y luego un tema que la atraviesa fuerte: la imaginación como fuente de creatividad e inteligencia, a pesar de lo que diga “el sistema”. En el caso de Lluvia de Hamburguesas es un científico loco que nadie escucha pero que tiene en sí la capacidad para cambiar el mundo, y en el caso de esta nueva película… bueno, también. Otro dato que la emparenta a Shrek: los constantes chistes de doble sentido, imperceptibles para les niñes, pero que son una brisa de aire fresco para les mayores.

Obviamente hay mucha acción, palomas, villanos muy maléficos, chistes y referencias a la cultura pop, ninguna relación amorosa entre los personajes masculinos y femeninos fuertes, viajes a lugares paradisíacos y mucho carisma desde la voz de ambos protagonistas. Espías a escondidas es una gran oportunidad para compartir en el cine con les mas chicxs sin culpa, con un relato inteligente y divertido; aunque me imagino que se debe perder un poco en la versión doblada… pero quien te quita lo volado, ¿no? (¿vieron lo que hice ahí? sí, es cierto… he tenido mejores chistes)

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