Las Furias: Romeo, Julieta y una bruja, bailan con la muerte

Tamae Garateguy es una directora todo terreno, arrancó su carrera con UPA! Una película argentina (en 2007) y fue alternando su recorrido con jugados experimentos audiovisuales como Mujer lobo (2013) y Hasta que me desates (2017). En 2015 hizo un cortometraje llamado Las Furias, y eso fue el puntapié para la aparición de su nuevo largometraje.

La nueva versión de Las Furias es una suerte de tragedia griega con hechicería y sangre, una adaptación mendocina de Romeo y Julieta; pero entre los Capuletto y los Montesco sabemos que de un lado hay una familia terrateniente muy (muy) mala, y del otro… brujería. Leónidas (Nicolás Goldschmidt), un joven Huarpe destinado a ser el líder de su comunidad, se enamora de Lourdes (Guadalupe Docampo), la hija del terrateniente blanco del Pueblo interpretado por un sobreactuado Daniel Araóz.

Ya de por sí la situación podría ser tensa, pero el terrateniente es más malo que COVID19: golpeador, misógino, asesino, violador… y claro que Leónidas no va a soportar que Lourdes viva en un mundo así, pero las cosas no van a salir como ellos lo esperaban. Como cualquier otra historia de corte trágico, el amor no salva, no resuelve, no cura… sólo la sangre y la venganza lo hacen, y el relato se va construyendo entre idas y vueltas en un lapso de aproximadamente 5/7 años donde sus protagonistas no son los mismos. Salvo el terrateniente, que como la maldad se mantiene siempre igual.

Tamae construye una historia que no escatima en gore hacia sus inicios, pero que luego va virando hacia otro tono. Al principio sólo conocemos a una pareja de jóvenes adultos que huyen en las áridas rutas de Mendoza, pareciendo huir de su pasado y sin recordar que éste nunca se olvida, algo que pronto van a descubrir. Leónidas lleva consigo las marcas de haberse jugado por amor, y Lourdes mutó su cuerpo y personalidad adaptándose al viento más seco y molesto… ese que levanta el polvo y no permite ver el camino. Y cuando llegamos al origen de su amor todo se aclara: violaciones, desconfianzas, engaños, pérdidas, traiciones… creíamos que el presente era lo peor hasta que conocimos el pasado.

Los temas de rigor actual abundan: los pueblos originarios y el robo de sus tierras, la maldita policía, el patriarcado decidiendo sobre el cuerpo de las mujeres… y además de la sangre, los vínculos de los Huarpes con la tierra y la brujería. Porque si algo faltaba para terminar de definir ese espíritu de género que siempre imprime Tamae Garateguy, tenemos a una bruja capaz de proliferar las peores maldiciones por dolor… o quizás por otro tipo de amor.

Hacia el final Leónidas y Lourdes deciden enfrentar el pasado, en vistas de un futuro que desconocían pero estaba allí esperándolos. Luego de desafiar a diferentes sicarios, sus propios miedos y reafirmar su amor, los protagonistas le verán las caras a Las Furias… que en la mitología griega se conocen como las Erinias, y que son las personificaciones femeninas de la venganza, encargadas de perseguir a los culpables. Aunque pueda que ellos sean simplemente culpables de un amor que para ciertas posiciones de poder no es correspondido.

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