Vuelve la saga que habla sobre el crecer
«¿Otra más de Toy Story?» Es la primera pregunta que surge al llegar a su quinta parte. Y a confesión de parte: es necesaria. Jessie pasa a ser la protagonista, y la saga se renueva con mucha potencia en Toy Story 5.
¿De qué va?
Los juguetes están de regreso en TOY STORY 5 de Disney y Pixar, y esta vez, se encuentran con la tecnología. El propósito de jugar de Woody (voz en inglés de Tom Hanks), Buzz Lightyear (voz en inglés de Tim Allen), Jessie (voz en inglés de Joan Cusack) y el resto del grupo se ve amenazado cuando se enfrentan a Lilypad (con la voz en inglés de Greta Lee), una nueva tableta que llega con sus propias ideas disruptivas sobre lo que es mejor para su niña, Bonnie. ¿Volverá el juego a ser como antes?
Cuando una franquicia se vuelve tan inmensa como es el caso de la primera película animada completamente hecha en digital, es fácil perder el camino y equivocarse. Pero Toy Story supo encontrar sus huecos. Con una trilogía inicial casi perfecta, y una cuarta parte que pareció una despedida, ahora llega otro inicio.

La protagonista ahora es Jessie, que quedó liderando el grupo de juguetes entregados a Bonnie luego de la despedida de Woody. Buzz sigue buscando la manera de declararle su amor, y Forky se está por casar. Y llega el villano: la socialización en tiempos de pantallas.
Bonnie es de la vieja escuela, le gusta jugar con sus muñecos y crear historias, pero todas las personas de su edad se encuentran zombificadas frente a una tablet, y eso hace que los padres le compren una al notar que su hija se «está quedando sola».

Una buena discusión coyuntural. ¿Jugar con la imaginación está mal? ¿Crecer entendiendo la importancia de lo lúdico merece ser exterminado? Lo cierto es que con la tablet -que no es tanto la antagonista de la historia, sino el vehículo de la conversación- aparecen otros enemigos como el cyberbullying.
Jessie entonces se va a embarcar en una misión casi imposible: conseguir una amiga para Bonnie «a la vieja usanza» en tiempos de soledades tecnificadas. Y para eso pide ayuda a un más anciano Woody y a su co-equiper eterno Buzz, que ahora además cuenta con un ejército de Buzzes con acceso a internet

Toy Story 5 maneja muy bien el fino equilibrio entre la aventura, la risa, la emoción y la nostalgia. Nunca se pone demasiado en golpe bajo, y aunque la acción no es tan épica como las anteriores (la segunda y el cruce de la avenida sigue siendo un clásico), logra momentos de despliegue e imaginación acertados.
Y por sobre todas las cosas, parece ser la primera de la saga exclusivamente como material de estudio para los nuevos padres. Es un vademécum de cómo sobrevivir a la educación y crianza de un niño hoy día. Una suerte de libro de Gabriel Rolón para quienes nacieron con la saga y crecieron con ella.

El apartado gráfico sigue siendo de excelencia, mejorando las texturas pero sin perder el espíritu original (te estoy mirando a vos, Shrek), y la incorporación de animales -como los caballos- desbloquea un nuevo nivel de maravillas gráficas. El protagonismo de Jessie, y el flashback más potente sobre su origen, se siente lógico y fluido, levantando aún más su estelaridad.
Toy Story 5 llegó sin que nadie la pida, y sin embargo logró encontrar un resquicio en las dificultades de atravesar la niñez, y se pone al día, y se burla de la tecnología pero a la vez pone el acento en la discusión necesaria de su existencia. Una brisa suave de nostalgia, con algunas cachetadas de actualidad, en un universo por demás lúdico.

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