Supergirl: la prima punk

por | 26-06-2026 | Cine, Reseñas | 0 Comentarios

Otro escalón en la épica de DC Comics

En tiempos donde el género superheroíco ya no es tendencia, llega una historia en solitario de una mujer heroína. ¿Es inteligente la movida? Lo único que importan son las historias, y bueno… Krypto. Aliens, stress post-traumático y muchos colores en Supergirl.

¿De qué va?

Cuando un enemigo inesperado y despiadado golpea demasiado cerca, Kara Zor-El, también conocida como Supergirl, se ve obligada a unir fuerzas con un acompañante improbable en un épico viaje interestelar de venganza y justicia.

En 2012, cuando estrenó la primera película de Avengers, el mundo del cine de entretenimiento se modificó, mutó a una fiebre de universos compartidos y subproductos franquiciales a mansalva. Mucha agua pasó debajo del puente, y mucho agotamiento. Le pasó al western, te va a pasar a tí…

Cuando Warner / DC Comics falló en su construcción del Snyderverse, se encontró con la difícil tarea de querer construir algo a largo plazo sobre una audiencia cansina y sin paciencia. «No sé lo que quiero, pero lo quiero ya», clamó la platea. Y si a eso se le suma una película protagonizada por una mujer… bueno, todo se vuelve cuesta arriba.

Supergirl, protagonizada por una muuuuuuy correcta Milly Alcock, se basa en un cómic llamado Supergirl: Woman of Tomorrow, que tiene en su concepción elementos de ciencia ficción y magia (Kara termina arriba de un caballo alado en el espacio) y colores estridentes, que se parece mucho a la forma de ver el cine de James Gunn. La elección parecía natural.

Pero no sólo eso, Tom King (el escritor del cómic) es conocido por sus historias donde los personajes atraviesan stress post-traumático y siempre son bastante oscuros. Un punto de difícil adaptación en los albores de una franquicia. La solución también fue endógena: la participación de Krypto, el súper perro, tanto en la historia original cómo los buenos resultados en Superman.

Mantener la participación del cánido permitía sumar cuteness y darle potencia narrativa, al ponerlo en peligro y motivar al personaje a la vez que hace empatizar al público. Pero no fue suficiente: Supergirl se siente algo endeble, pero en su tono.

Aunque busca tener potencia propia para contar su propia épica, termina siendo funcional al mundo que construye, agregando al personaje de Lobo -interpretado por Jason Momoa– que es divertido pero no suma nada. Y a eso se le suma un villano inferior, que parece una excusa argumental antes que un antagonista. No tiene NADA especial, distintivo o recordable.

Y luego, la historia termina siendo adulta y oscura. Hay violencia, alcoholismo, drogas, tráfico de personas, incluso se deja entrever violaciones a mujeres menores de edad. Y la protagonista, inmersa en una depresión con síndrome del sobreviviente, toma decisiones de dudosa «heroicidad» que plantea preguntas válidas pero algo tétricas para niños.

¿Es entonces una mala propuesta? En lo absoluto, pero tiene inconsistencias. El mundo extraterrestre se lo ve vasto y colorido, dónde el idioma yanqui es el principal lenguaje sin explicación. Ese tipo de pereza demuestra la falta de inspiración en productos como Doctor Who, que con gracia y una pizca de juego, saltea y justifica esas cosas.

Supergirl plantea cuestiones que luego no «defiende» en la longitud de su metraje. No termina de convertirse en un producto adulto en el verosímil, a la vez que se vuelve demasiada lúgubre para las infancias. Las escenas de acción se sienten algo estáticas, pero lo contrarresta con una protagonista que se mete de lleno en el personaje y brilla en sus contradicciones.

Una historia dentro de un universo gigante, que lleva el complicado peso de ser la segunda piedra en la construcción de una franquicia. Una pieza audiovisual que no dejan que sea analizada en su unicidad. Y además, protagonizada por una mujer que es algo que los incels de internet no perdonan. Todo en contra, como una buena heroína sabe que es.

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Elian Aguilar
Escritor, cineasta, fanático de los comics, las peliculas y las series. Geek desde temprana edad, cuando descubrí que los kryptonianos podían morir y que existía la alegría a 24 fotogramas por segundo. Coleccionista acérrimo que no mide el espacio de sus colecciones. La revista Cine Fantástico y Bizarro me hace feliz y el Festival de Cine de Género Buenos Aires Rojo Sangre es mi lugar en el mundo.

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