El Corazón de la Bestia: un perro para vivir

por | 25-09-2026 | Cine, Reseñas | 0 Comentarios

Brad Pitt se apoya en su perro para sobrevivir

Las historias sobre supervivencia son muy cinematográficas: el páramo inclemente, las texturas y los colores, los silencios… ¿Y si a eso le sumamos a una súper estrella como Brad Pitt y a un perro espectacular como Odín? Allí aparece El Corazón de la Bestia, de esas cosas para maravillarse en la pantalla grande.

¿De qué va?

Tras sobrevivir a un brutal accidente aéreo, el oficial de las Fuerzas Especiales James Belmont y su perro de combate Odín intentan intentarán regresar a la civilización desde un remoto lugar en medio de los parajes salvajes de Alaska.

La aparición del cine fue una evolución de la radio, que a su vez fue de la imprenta, y que a su vez fue de la gente alrededor del fuego escuchando historias. La cultura como vector de las pequeñas grandes hazañas del hombre mismo, la gema en la corona auto celebratoria que nos permite pensarnos como eternos. Nada es más épico que la humanidad desafiándose a sí misma.

David Ayer venía de capa caída luego de los estruendosos fracasos de Suicide Squad (2016) y Bright (2017), los últimos años se dedicó a dirigir películas de Jason Statham dónde éste es el mismo personaje pero con distinto nombre; finalmente pudo ponerse al hombro un proyecto que lo lleva a mostrar sus capacidades con la cámara.

El Corazón de la Bestia se erige por cuatro pilares: la actuación y carisma de su protagonista Brad Pitt, la actuación y carisma del perro Odín -que fueron en realidad cuatro perros distintos-, la capacidad del director para contar casi todo en un espacio real, y la construcción del lazo entre los dos protagonistas. No es sólo una película de supervivencia, es un canto de amor a la relación entre perros y humanos.

Lo dicho: todo sucede en exteriores, salvo algunos flashbacks que viajan (y muestran poco, pero efectivamente) al pasado, lo único que vemos es a Pitt y al perro en un bosque helado y lleno de peligros. Nunca hay paz, nunca se detiene la presión, y sin embargo se evidencian lazos pre existentes; la gota de azúcar en un mar salado y sucio, algo que requiere cierto expertise como contador de historias.

El protagonista vuelve a demostrar porqué es una estrella absoluta de Hollywood, si uno no lo conociese se compra que estamos ante un ex-soldado, y cada uno de sus gestos, movimientos, silencios, miradas componen la tridimensionalidad de una persona que se siente real, y no podemos dejar de mirar nunca. El atractivo sutil y no acentuado, la capacidad camaleónica de alguien que hace añares dejó de ser sólo una cara bonita.

Lo de Odín es una maravilla. La capacidad interpretativa de demostrar un rango de sentimientos, peligros, necesidades, miedo… siendo un animal y sin emitir palabras. La potencia, nuevamente, del director para encontrar el punto justo, para empatizar con cada momento y cada situación, y para que no llegue a ser obvio o golpear debajo del cinturón. La cámara al servicio de un cuatro patas (3 y media, siendo justos) que se corona como uno de los mejores cánidos de la cinefilia de este siglo.

Imaginen si Náufrago / Cast Away en lugar de aprovechar la calidez de Tom Hanks y su relación con una pelota de vóley, se hubiera internado en la jungla de la isla al ataque de osos, lobos, y con una temperatura de -10º C. El Corazón de la Bestia termina gestando un fino equilibrio entre el cine de supervivencia y el drama de dos seres atravesando las esquirlas del síndrome post-traumático de la guerra.

Si amás a los perritos llevá agua, o guardate parte de la gaseosa del combo con los pochoclos. Vas a deshidratarte de la emoción hacia el final del tercer acto, un viaje sutil, adulto y que no busca hacerte llorar, sino la consecuencia del lazo que ambos protagonistas desarrollaron durante las dos horas que nos maravillamos frente a la pantalla.

¿Los animales salvajes parecen muy CGI? Y, la verdad que sí… pero no me imagino a los productores trayendo osos o lobos asesinos para interactuar con los héroes, pero sigue siendo una asignatura pendiente del cine actual, que al reemplazar la realidad con vfxs, no expulsar al verosímil y minar la relación con el espectador.

El Corazón de la Bestia es una carta de amor a la humanidad, al sentimiento de lealtad y amor entre perros y humanos, a la lucha por la supervivencia frente a todo, y a entender que la finitud de la existencia no se define por el cuerpo que habitamos, sino por el amor que entregamos mientras vivimos en este plano. Mitología exquisita, de esa que hace 10.000 años se contaban en las cavernas alrededor del fuego.

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Elian Aguilar
Escritor, cineasta, fanático de los comics, las peliculas y las series. Geek desde temprana edad, cuando descubrí que los kryptonianos podían morir y que existía la alegría a 24 fotogramas por segundo. Coleccionista acérrimo que no mide el espacio de sus colecciones. La revista Cine Fantástico y Bizarro me hace feliz y el Festival de Cine de Género Buenos Aires Rojo Sangre es mi lugar en el mundo.

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