La Odisea: viejos / nuevos mitos

por | 17-07-2026 | Cine, Reseñas | 0 Comentarios

Una reinterpretación gigante como el caballo de Troya

Los nenazos están de parabienes, volvió Christopher Nolan y los emojis de «puchito-puchito-puchito» se multiplican al infinito. El retorno definitivo, la historia mitológica que modificó para siempre a los dioses en Occidente. Llega La Odisea al cine, y el celuloide en 70mm sonríe.

¿De qué va?

La Odisea, de Christopher Nolan, es una epopeya de acción mítica filmada en distintas locaciones alrededor del mundo utilizando una nueva tecnología de cámaras IMAX®. La película lleva a la pantalla grande la obra fundacional de Homero y se convierte en el primer largometraje de la historia rodado íntegramente con cámaras IMAX®.

Christopher Nolan es una de las grandes figuras de séptimo arte en este milenio. Con sus adoradores y detractores, con sus claros y oscuros… pero nunca con indiferencia. Un fanático del formato físico que hace de la grandilocuencia su marca registrada, y que poco extrañó cuando se anunció su gran apuesta: el poema de Homero, La Odisea.

Una empresa por demás complicada: un texto mastodóntico, lleno de simbolismos y hasta un espíritu de fantasía y aventura con magia, que es algo esquivo para el director. Y eso aderezado con locaciones diversas y estados que muchas veces rozan lo onírico. Para quienes aman innovar en una adaptación es un sueño húmedo, para aquel al que todo le piden puede ser un calvario.

En este caso Nolan oficia de director y de guionista, lo que permite manejar la masilla con más libertad, y ese es uno de los puntos más fuertes: tiene sentido una nueva versión. Es tanto una épica sobre el regreso de un héroe de guerra, como el cambio de paradigma de un tiempo histórico. ¿El cine analógico vs el cine digital desechable? ¿Las salas de cine vs el streaming?

Lo más interesante de esta versión de La Odisea no son las escenas espectaculares y gigantes, o la tensión constante en el tercer acto, o un reparto soñado dónde algunas caras sólo participan por escasos minutos, sino la sensación cuando finaliza que algo te dejó.

Una semilla implantada que no viste venir, las razones de Odiseo para no volver, el stress post-traumático y un mundo roto. Postales de un pasado que se parece demasiado a nuestro presente. ¿Hoy sería posible aplicar la Ley de Zeus? ¿Cómo tratamos a nuestros iguales de otras regiones? ¿Qué puede decir de esto Palestina, África o incluso los no documentados que huyen de ICE?

Y también es un culebrón. Uno de esos que harían ruborizar a la Virgen de Guadalupe, lleno de rimbombantes y exagerados momentos. Los malos son muy malos, y los buenos muy estoicos. Los traidores hablan siseando, y ponen gestos que los venden a kilómetros de distancia. Los bondadosos (y ciegos, en algún caso) tienen que quemar a sus perros.

Nolan no teme ir a fondo con ese acento, porque tiene un reparto soñado, exageradamente talentoso. Tan talentoso que se nota una falta de dirección que hace erráticas e incongruentes algunas interpretaciones. Eso sí, tanto Matt Damon como Anne Hathaway, Tom Holland y Robert Pattinson se ponen al hombro el protagonismo, siendo los elegidos de la adaptación y llevándolo con hidalguía.

Visualmente espectacular, con un diseño de sonido que te acomoda vértebras, adolece (sobre todo en su primera mitad) de algunos cortes a planos desprolijos y extraños, y cierta repitencia entre lo que se muestra y se cuenta, pero que a partir del punto medio se acomoda -o lo hacemos nosotros-. Para el final, estamos con el puño cerrado, vistiendo una camiseta que atrás reza Odiseo, esperando que logre su Mundial.

La Odisea son tres horas de una experiencia cinematográfica que si te gusta el séptimo arte no te podes perder. Te puede no gustar, incluso odiar, pero no podes quedarte afuera. Son de esas películas que en 20 años vas a rememorar haberla visto en una pantalla gigante, quizás hasta en el IMAX, a diferencia de otras obras… no va a ser olvidada. Y tarde o temprano, como nuestro protagonista, el vino o el tango, va a llegar a su destino.

Etiquetas

Compartir en las redes

Elian Aguilar
Escritor, cineasta, fanático de los comics, las peliculas y las series. Geek desde temprana edad, cuando descubrí que los kryptonianos podían morir y que existía la alegría a 24 fotogramas por segundo. Coleccionista acérrimo que no mide el espacio de sus colecciones. La revista Cine Fantástico y Bizarro me hace feliz y el Festival de Cine de Género Buenos Aires Rojo Sangre es mi lugar en el mundo.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

×