Yesterday: abran paso que llegan los reyes

Las películas con canciones de artistas reconocidos han tenido una suerte de revival estos años, Queen, Elton John, incluso (yendo por otro lado, claro está) la remake de A Star is Born con Lady Gaga. Con tamañas figuras, difícil era doblar la apuesta, saaaaaalvo que vengan The Beatles. Y bueno, pasó. De la mano de Danny Boyle (Slumdog Millonaire, 28 days later…, 127 hours y Trainspotting) en la dirección y Richard Curtis (Four Weddings and a Funeral, Notting Hill, Love Actually, About Time y uno de los mejores episodios de Doctor Who) en los guiones. Con este equipo, más los cuatro fantásticos de Liverpool era difícil fallar… Sean bienvenidxs a Yesterday.

Un nuevo mundo

Jack Malik (Himesh Patel) es un cantante y un empleado a medio tiempo, va a todos lados con su guitarra y sus canciones no tan espectaculares siempre acompañado por su manager y amiga de toda la vida Ellie Appleton (Lily James). Pero claro, su público es escaso y su arte poco comprendido, así que muy a su pesar decide dejar la música y meterse de lleno en la docencia. Pero algo sucede, el mundo entero (ENTERO) cae en la negrura total por la falta de electricidad, 12 segundos de oscuridad (¡hola Jorge Drexler!) en donde Jack va a ser atropellado por un colectivo, perdiendo dos dientes y quedando en una cama de hospital.

Al salir se da cuenta, el mundo está diferente. No existe la Coca Cola, ni Oasis… tampoco The Beatles. Al principio sus amigos se emocionan al escuchar Yesterday como si fuera por primera vez, y luego comienza a caer de la cruel realidad: en este mundo no existen los dioses de la música popular. ¿Entonces qué hace? Se pone a rememorar (con dificultad) las canciones para apropiarse de ellas, convirtiéndose instantáneamente en un ícono de la música pop en épocas de Spotify y plataformas digitales.

Una buena premisa que va desafinando

Jack comienza a atravesar un camino del héroe en el mundo musical, primero recibe la visita en su casa de Ed Sheeran (uno de los protagonistas de esta película), que lo invita a ser telonero. Luego de volverse viral, la manager de Ed Debra Hammer (la comediante Kate McKinnon) decide representarlo y llevarlo a Los Angeles, por lo que Jack deberá cortar sus raíces y salir al mundo.

La película ataca varios frentes de esta gran idea, pero lo hace sin mantenerse claramente en alguno. ¿Es una historia sobre un hombre que se sienta fracasado y sucio por traer a la gente canciones que no son suyas pero las presenta como tal? ¿Es una historia de amor entre Jack y Ellie más allá de todo? ¿Es una de ciencia ficción sobre el cambio del mundo cuando una mariposa agita sus alas? ¿Es una película musical como The Beatles: A Hard Day’s Night? ¿Es sobre encontrarse a uno mismo a pesar de todo? ¿Es una crítica a la industria musical? Bueno, es todo eso… pero al no focalizar en alguno de estos temas la película se siente como inacabada, endeble, fallida. Claro que las expectativas también pueden influir.

La actuación de Himesh es muy buena, logrando transmitir ese estado intermedio en el que se encuentra entre la culpa, la fascinación y la alegría de cumplir sus sueños. Lo de Lily James es de otro planeta, no solo es hermosa, fresca, graciosa, angelada… sino que verla con el corazón roto es doloroso más allá de la pantalla.

Los reyes de la colina musical

Yesterday tiene un gran gérmen de historia: el paso de The Beatles por la vida de cada una de las personas y la cultura general es movilizador, gigantesco, inolvidable. El problema es que la película indaga poco sobre esto, el mundo no es un lugar más triste, todo sigue existiendo, rodando, avanzando… hay algunos indicios (sobre todo en algunos personajes que esconden una verdad), pero ese punto que podría ser importante no es muy trabajado.

Por otra parte, que lindo es escuchar a este grupo en el cine, que experiencia hermosa su música, sus canciones… a pesar que las canciones no son tantas (entendiendo que es casi imposible abarcar todos sus hits), lo divertido es ver como Jack intenta recordar los temas.

Al terminar la película deja un sinsabor, una oportunidad desaprovechada, un detonante narrativo precioso que en el desarrollo se va desinflando, algo similar a lo que pasa con películas como The invention of Lying por ejemplo. La película tiene un potencial, las actuaciones son correctas y se siente un poco la mano de Curtis en el desarrollo de los personajes y de Boyle en la imagen (con algunos montajes muy bien logrados), pero de todas las líneas posibles se elige una carretera rápida, algo sosa y en mal estado.

Lamentablemente, Yesterday tiene altas posibilidades de ser olvidada en el futuro, como les paso a The Beatles en la película. Sin embargo, por suerte, las canciones van a seguir estando ahí. Para siempre. Salvo que haya algún apagón.

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