Los miedos primerizos
Directo desde Europa llega una película de terror sobrenatural que es también un estudio sobre la condición de maternar por primera vez. Rupert Grint y Seidi Haarla son padres primerizos de un niño que podría ser o no una entidad del bosque en Engendro.
¿De qué va?
La película sigue a una madre que comienza a sospechar que algo no está bien con su bebé recién nacido. Lo que al principio parece una inquietud propia de la maternidad pronto se transforma en una pesadilla, cuando un antiguo secreto emerge para convertir el amor en miedo.
A primera vista, podría sentirse como una película yanqui de A24, pero estamos frente a una coproducción de Finlandia, Lituania, Francia y Reino Unido, que con un espíritu muy independiente logra conectar con los tropos del subgénero «hay algo en el bosque», con una vuelta de tuerca.

Saga (Seidi Haarla) y Jon (Rupert Grint) son padres por primera vez, con una edad avanzada para sus allegados. Jon decidió dejar de lado su vida y acompañar a su mujer a una casa en el medio del bosque, una casa que fue de su familia y que hay que restaurar.
El bosque parece estar habitado por seres que arrastran palabras con el viento, y que ayudan a Saga a concebir luego de tener relaciones al aire libre. La figura de los árboles, similares a las de gigantes del pasado, permite jugar en el fleje todo el tiempo. ¿Es un mito o es una verdad? ¿Por qué no ambas?

La construcción siempre juega en ese aspecto, el niño nace con un tamaño antinatural y pelos en la espalda. ¿Pero esto es así o sólo lo ve la madre?. El niño llora cuando no le da sangre, mientras que el resto le explica que los bebés suelen tardar en agarrar el pecho y saciarse. ¿Es puerperio o una entidad sobrenatural?
El personaje de Jon se lleva la peor parte, con una personalidad dócil y agradable, tiene que convivir con el malestar de Saga y una constante necesidad a querer hacerse cargo ella sola del niño. Cada una de las discusiones de pareja a la hora de ser padres primerizos aparecen, pero con un detonante de género fantástico, otro de sus aciertos.

La falta de sueño, de sexo, las opiniones de todo el mundo sobre la crianza, la diferencia familiar con niños rubios y menemistas que parecen ser perfectos… todo se va cocinando a fuego lento para llevar a un espiral de locura a ambos padres. En el medio, con menos de un año, el bebé comienza a caminar y a morder cuerpos buscando sangre, pero esos son detalles (?)
La construcción del espacio del bosque y la casa antigua, potencia esta situación de inevitabilidad y encierro. Ambos padres son a la vez víctimas y victimarios, sufren las consecuencias de lo que sucede pero a la vez con su inexperiencia son los culpables. Una sutileza que nunca permite enojarse con su accionar, y a empatizar con lo que les pasa.

Engendro no es una película de fácil visualización, es incómoda como la vida. Los personajes no caen en los lugares comunes del subgénero, a la vez que la directora no escatima en hemoglobina cuando es necesario. Los efectos visuales, son pocos pero efectivos, al igual que las grandes interpretaciones de sus protagonistas.
El cine de terror como parábola de la vida, como espejo para discutir el difícil momento del puerperio y de la depresión que algunas mujeres sufren luego del parto. Y la cara de idiota que tiene cualquier padre que no sabe como hacer para ayudar. Y en el medio seres mágicos y oscuros del bosque, pero todos pasamos por eso, ¿n0?.

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