¿El último héroe de acción?
Jason Statham regresa a la pantalla grande para continuar sumando lugares a su vasta filmografía en el cine de acción. Esta vez, en un barco y dirigido por Jean-François Richet, para seguir demostrando porqué es uno de los últimos íconos de este género en Código: Venganza.
¿De qué va?
Jason Statham es Cole Reed, quien presencia el asesinato de su jefe multimillonario y se convierte rápidamente en el principal sospechoso. Lo que comienza como una tragedia se transforma en una trampa elaborada: Reed pierde todo y se convierte en objetivo de una cacería internacional.
Hay figuras que se erigen como los representantes de ciertos géneros en la cinefilia. Algunos aparecen y brillan fuertemente, hasta desaparecer con la misma velocidad con la que nacieron (¿acaso te estoy mirando, Vin Diesel?), mientras que otro a fuerza de pico y pala se establecen a pesar de estar más en los márgenes. Entre estos operarios del cine está Jason Statham.

El pelado, nacido en tierras inglesas, fue marcando su camino a base de carisma, buenas aptitudes físicas y conocimiento en varias artes marciales. Su bautismo de fuego final, para quien suscribe, fue su protagonismo inteligente en la saga de The Expendables, agarrando la posta que le dejaron figuras como Stallone, Schwarzenegger, Willis, Lundgren, Norris y otros…
Y mientras hace algunos años los algo ancianos Keanu Reeves y Liam Neeson se llevaban la marca del cine de acción, Statham seguía construyendo su espacio, participando (y robando protagonismo a fuerza de ángel) en sagas como Fast and Furious y actuando en al menos dos o tres películas por año de piñas y patadas.

Ahora es el turno de ver a Statham enfrentando al mal, ¡en altamar! Después de la mala idea de Máxima Velocidad 2 / Speed 2 (en la que Reeves entendió que no debía volver), y de ver a Steven Seagal repartiendo golpes en Alerta Máxima / Under Siege (con un Tommy Lee Jones villano con toda la onda), volvemos a un barco para impartir justicia.
Código: Venganza es la típica pieza que podría pasarse un domingo a la tarde, cortada, en televisión abierta, y uno la terminaría viendo. El héroe es muy heroíco, hay una mujer que no puede no ser hegemónica y villanos muy malvados. Y todo se sostiene por la presencia del actor ya que el director, Jean-François Richet (el mismo de Alerta Extrema / Plane) sólo se dedica a «contar correctamente» lo que sucede con la cámara.

Uno se adelanta a cada una de las cosas que suceden, no hay sorpresas ni grandes variaciones a nivel puesta en escena. La nueva película de Jason Statham se estrena en cines y es digerible, sólo por la segunda parte de esa expresión; si tuviésemos a un ignoto nadie sabría del estreno, y si fuese una nueva figura la estarían maltratando. Pero Statham es un operario del género, sabe qué y cómo hacerlo.
Que todo ocurra en un barco ofrece posibilidades con el espacio, y da lugar a buena escenas de acecho, similares a las de Chuck Norris o Schwarzenegger en la selva, pero a través de todos los camarotes, las salas de máquinas, las zonas de comunicaciones y la bodega, que va a ser el lugar que da el puntapié inicial al segundo conflicto.

Código: Venganza arranca con un conflicto: el protagonista es traicionado y marcado como asesino, y para limpiar su imagen se sube a este barco en dónde aparece el segundo conflicto: un grupo de inmigrantes con mujeres y niños, que son llevados como trata de personas escondidos, y a los que debe salvar. Una excusa más para ver al señor con alopecia cool repartiendo tortas a destajo.
Quizás sea un estreno algo grande para una película que en otra situación se estrenaría sin dudas directo a video, pero que demuestra la potencia de un actor con oficio, presencia y la capacidad de hacer que las miradas reposen en él. Vamos a tener varios años más de Jason Statham siendo héroe en lugares, no podemos esperar para verlo.

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