Coyote vs. Acme: correr por tus sueños

por | 28-08-2026 | Cine, Reseñas | 0 Comentarios

Y al tercer día… resucitó en la pantalla grande

Coyote vs. Acme no es tanto una rareza por mezclar animación con live action, ni por usar a los personajes de los Looney Tunes, sino por haber sido cajoneada luego de terminada por cuestiones fiscales. El director luchó, una distribuidora la compró y hoy la podemos ver en el cine. ¿Quién ganó?

¿De qué va?

El Coyote finalmente contraataca. Por primera vez, ACME enfrentará consecuencias. El juicio más absurdo de la historia está por comenzar. Y esta vez, el destino del desierto —y el corazón de una nueva generación de fans— está en juego. Comedia inteligente, nostalgia Looney Tunes y sátira moderna se unen en una aventura para toda la familia.

Hay un encanto en los personajes de los Looney Tunes que les permite seguir estando vigentes a pesar de la falta de masividad. Y a eso se le suma su participación en la pantalla grande, con películas como Space Jam (1996), Looney Tunes: Back in Action (2003), Space Jam: A New Legacy (2021) y The Day the Earth Blew Up (2025). Pero en esa lista, había una cinta oculta.

Por temas fiscalistas -cómo sucedió con la película de Batgirl-, Coyote vs. Acme había sido grabada y editada en su totalidad, pero nunca estrenada. Por alguna razón de los excels era más barato finalizar todo el proceso y no mostrarla en cines ni en plataformas. Una rareza que choca de frente con el concepto de arte y popular que tiene el cine.

Y ojo, que en términos de nombres es un producto potente: dirigida por por Dave Green (Teenage Mutant Ninja Turtles: Out of the Shadows) y con guion -entre otros- de James Gunn (Guardians of the Galaxy, The Suicide Squad), la película tiene entre sus protagonistas humanos a John Cena, Will Forte y Lara Condor. ¿Cómo dijo? ¿Protagonistas humanos? Claro, estamos ante una renovación del concepto Who framed Roger Rabbits (1988).

El director, y sobre todo la presión del público, hicieron que el producto sea adquirido por una distribuidora para darle rienda suelta en la pantalla grande y llegue a toda la gente. Una suerte de pequeña victoria pírrica pero reconfortante en tiempos de lucha de molinos contra las grandes corporaciones. Pero su poder no radica en «hay que darle una posibilidad porque, pobrecita, la lograron estrenar».

Coyote vs. Acme es una carta de amor al mundo animado y a su verosímil. Hace una re-lectura coyuntural que de alguna manera le toma la temperatura al presente corporativista, y a la vez permite disfrutar una película divertida, fresca, desvergonzada y con potencia en la imagen.

Sí, los personajes humanos son los que motorizan el conflicto y ayudan a avanzar la historia, pero el corazón y la razón de ser están centradas en el Coyote, una suerte de Buster Keaton perdedor -pero constante- que logra sin decir una palabra hacerse entender más allá de la razón o el lenguaje. El candor de la ingenuidad infantil con la férrea potencia de quien cree alcanzar sus sueños… un ejemplo a seguir en tiempos de bots y almas desabridas en constante scroll.

Y también hay por debajo una historia de amor entre Granny y Dr. Lorre, que aunque parece no sumar demasiado a la resolución del conflicto, se convierte en el alma que guía todo el desarrollo. El regreso a Itaca, la Penélope que sigue esperando junto a Tweety. Y también una explicación a ciertas personalidades animadas, que buscan justificar sus locuras amparados en el presente.

La historia termina siendo un drama de juicios, con una firma de abogados perdedores enfrentándose a las grandes corporaciones. Es un alegato sobre las diferencias de poder, sobre la desigualdad social y económica, la empatía, la normalización de la crueldad, y conquistar un objetivo a pesar de no conseguirlo. No importa el resultado, sino el camino… y lo que eso despierta en otros.

Coyote vs. Acme es también una historia de esperanza y amistad, con chistes físicos exagerados y personajes que están marcados a fuego en nuestro ADN popular. Y que se estrene en salas de cine, llegando al gran público, se siente similar a cuando las luces de encienden y el metraje finaliza: una batalla que debía suceder sin importar su resultado. Porque podrán cortar todas las flores, pero jamás marchitarán la primavera.

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Elian Aguilar
Escritor, cineasta, fanático de los comics, las peliculas y las series. Geek desde temprana edad, cuando descubrí que los kryptonianos podían morir y que existía la alegría a 24 fotogramas por segundo. Coleccionista acérrimo que no mide el espacio de sus colecciones. La revista Cine Fantástico y Bizarro me hace feliz y el Festival de Cine de Género Buenos Aires Rojo Sangre es mi lugar en el mundo.

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