Peter «Solo» Parker
Cinco años pasaron desde que el multiverso unió a todos los arácnidos cinematográficos en una experiencia que asentó las bases de grabar las reacciones en una sala de cine. En solitario, Peter Parker quiere recuperar cosas de su vida, y eso lleva a evolucionar. Spider-Man: Un nuevo día termina siendo un comienzo importante en el MCU.
¿De qué va?
Han pasado cuatro años desde los acontecimientos de Sin regreso a casa, y Peter ahora es un adulto que vive completamente solo, habiéndose borrado voluntariamente de la vida y los recuerdos de sus seres queridos. Combatiendo el crimen en una Nueva York que ya no lo conoce, se ha dedicado por completo a proteger su ciudad —un Spider-Man a tiempo completo—, pero a medida que las exigencias se intensifican, la presión desencadena una sorprendente evolución física que amenaza su existencia, al tiempo que un nuevo y extraño patrón de crímenes da lugar a una de las amenazas más poderosas a las que se ha enfrentado jamás.
Hay algo en el personaje del amistoso vecino Spider-Man que enamora a todas las generaciones. Es una de las pocas interpretaciones que en el rango de 25 años tuvo tres actores diferentes, y sigue funcionando, evolucionando…

Y «evolución» parece ser la palabra clave de Spider-Man: Un nuevo día, la cuarta película en solitario del Spidey de Tom Holland, que viene a resistir las críticas de un MCU (Marvel Cinematic Universe) algo gastado, a fuerza de solvencia actoral y carisma despampanante.
Adaptando (con comillas gigantes) la saga comiquera The Other (dónde cómo sucede en esta película, Peter Parker adquiere telaraña orgánica y un avance en sus poderes), la narración se sostiene en las consecuencias del deseo final a Doctor Strange en No way home, dónde nadie recuerda al joven héroe y decide proteger a New York totalmente en solitario, como un héroe urbano más.

Acá no hay naves espaciales, bichos del exterior o dioses de Asgard, Peter Parker pasa cuatro años protegiendo una ciudad que lo abrazó, sin recursos más que su astucia y conocimientos científicos. Esto es quizás el valor más importante de la nueva pieza franquicial. Porque el resto, es un diorama armado con cartón y plasticola, si lo mirás rápido se ve bonito, pero si cruza un viento se hace pedazos.
El conflicto nunca se termina de resolver de manera lógica, incluso Spider-Man: Un nuevo día tiene varios clímax, pero no por una búsqueda oriental de tener cuatro actos, sino por una pérdida de visión narrativa coherente. La ¿villana? es Sadie Sink, la pelirroja de Stranger Things, que acá introduce a los mutantes que en futuro serán los X-Men.

En su venganza usa al amigable vecino arácnido, pero nunca es tan mala. Realmente está en dolor. Y por eso también usa a Hulk, que hacía mucho no aparece, pero que en nada se parece a su versión de She-Hulk. Y también aparece Punisher, que en nada se parece a su última aparición en su especial.
Y también está Black Widow, que quizás sí se parece pero sólo está para aparecer desnuda y dar información que no aporta nada. Salvo recordar que hay más películas por vender. ¿Para qué? La potencia de tener un héroe olvidado, hasta por sus amores más profundos, ¿no es lo suficientemente fuerte para llevar la trama? Bueno, también aparecen los de The Hand, pero no son los aguerridos soldados que vimos en Daredevil, sino sicarios dóciles.
Spider-Man: Un nuevo día termina siendo un pastiche de dos horas y media, demasiado largo para lo que cuenta, dónde todo se sostiene por el ángel de su protagonista y la adición de ciertos personajes como la Detective Jean DeWolff (Liza Colón-Zayas de The Bear), que demuestra cuánta más potencia y efectividad hubiese tenido el relato si elegía una sola batalla.

¿Sobre la evolución pasa algo? No, queda olvidado y no se termina de entender si es un cambio de paradigma del personaje. ¿Sobre Punisher, Hulk o Black Widow pasa algo? No, cómo sucede en el mundo de los cómics, su participación ayuda a establecer un mundo conectado de una New York llena de gente con poderes. Pero Hulk retrocede al caer otra vez en su estado de Avengers: Age of Ultron, mientras que Castle se hace amiguísimo de Spidey, a pesar que lo vimos siendo un asesino loco y sádico en su serie.
¿Y la mutante? Bueno, deja establecido lo que es un «mutante omega», y hay una suerte de reminiscencia a lo sucedido en Logan, pero las bases son extrañas. ¿Se puede convertir una persona que atravesó una crisis tan potente en una potencial heroína? Si estamos hablando del personaje en su correlación de los cómics… permitime dudar.
Spider-Man: Un nuevo día termina siendo irregular y larga. Nunca llega a ser aburrida, porque hacer una película aburrida con el arácnido sería una falta de respeto total y una tarea hercúlea por demás. Sin embargo, con personajes que rompen el verosímil de su propia construcción en estos años, y una historia que no llega a funcionar bien en términos narrativos, es una experiencia algo frustrante.

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