Capitana Marvel: chicos, así fue como conocí a su madre

Tarea difícil la que lleva adelante esta película… no solo porque se estrena algunas semanas antes del fin del Universo Cinematográfico de Marvel como lo conocemos (pues claro, hablamos de “Avengers: Endgame“), sino porque: es la primera película en solitario protagonizada por una mujer, es una película de orígenes en momentos donde solo queremos saber cómo le van a patear el culo a Thanos, y porqué… básicamente tiene a varios trolls de internet en contra.

Capitana Marvel es una película confusa, que navega entre recuerdos y orígenes, intentando salir del molde disneyniano (sic)… algo como lo que le sucede a la protagonista.

La llegada (tardía) al empoderamiento

Capitana Marvel busca continuar la fórmula que tan bien le resultó a “Wonder Woman“, pone a co-dirigir a una mujer (Anna Boden, junto a Ryan Fleck) y suma a sus filas una protagonista con ciertos pergaminos en su haber: Brie Larson (Room, Kong: Skull Island), quien dio muestras de manejarse bien en el drama y en la acción.

Igual, siendo sinceros… un poco tarde.

¿La historia? Arranca con un recuerdo borroso y Vers (como se la conoce a la protagonista al principio) viviendo en Hala, el planeta de los Kree, una raza guerrera de sangre azul que están en guerra con los Skrull, una raza de cambiaformas que parecen aterrorizar el universo con una suerte de guerrilla e infiltración. No tiene recuerdos claros de quien es. En una misión liderada por Yon-Rogg (Jude Law), el mentor de la protagonista, Vers es secuestrada por Skrulls y obligada a surfear por sus recuerdos para buscar a una persona… alguien que parece tener una conexión con ella, alguien de la Tierra.

Así que tanto Vers, sus secuestradores Skrulls, como Yon-Rogg y su ejército se reúnen en la Tierra durante 1995 buscando un “núcleo de energía”. A eso lo aderezamos con unos jóvenes Nick Fury (Samuel Jackson) y Phill Coulson (Clark Gregg) y tenemos una más de Marvel…

No vamos a adelantar nada, pero nuestra protagonista descubre que su nombre real es Carol Danvers, y que nació siendo terrestre.

Demasiado poder

La película va y viene entre recuerdos (algunos falsos, otros verdaderos), una guerra que parece no tener sentido, y un juego cambiante de lealtades que van movilizando a Carol al punto de dejar de confiar en todo lo que la rodea. Y eso que enfrente tiene a extraterrestres que pueden convertirse en cualquier persona…

La película funciona como una suerte de Capitán América 0.5, ya que no sólo se mete a explicar el origen de un personaje más poderoso que todos los personajes conocidos, sino que también es el origen de SHIELD, Fury, Coulson, alguna gema del infinito, la iniciativa Avengers (medio burdamente), Ronan, incluso de Korath (aquel que le preguntaba “¿Quién?” a Star Lord en “Guardianes de la Galaxia”)… lo que podría ser una suerte de entretenido relato parece algo forzado, buscando encastrar en una maquinaria demasiado formada y que parece no necesitar, datos que ayudan más a la trivia de “¿Cuánto sabes del Universo Marvel?” que a la historia en si.

Pero claro, hay un gatito… y se lleva todas las miradas… ES PRECIOSOOOOO.

Cargando contra los trolls

Durante la etapa de prensa, Brie Larson dijo que estaba cansada que las minorías no tengan tanta presencia, y que ella iba a intentar privilegiarlas en las entrevistas… así que los hombres blancos entre 20 y 40 se pusieron de la cabeza, imaginate, se metieron con el patriarcado. Y llamaron a un boicot para arruinar la película, rompiendo Rotten Tomatoes en el medio.

Claro que esto no va a hacer mella en una película de un estudio gigante, que obviamente tiene dos escenas post-créditos (y sí, una de ellas retoma el final de “Avengers: Infinity Wars“) y que va a inundar las salas de gordos nerds que van a comprar sus pochoclos a pesar que SE METIERON CON ELLOS.

Capaz funcionaba mejor después de Endgame

Capitana Marvel sufre tener tan cerca el final de la fase 3 del MCU, sufre una historia de orígenes diversos que muchas veces son burdos y forzados, sufre una protagonista que parece querer sacarse el papel de encima rápido, sin la pasión necesaria (estamos frente a gente como Samuel Jackson, que está desde el principio y parece disfrutar más), y sufre quedar un poco atrás en la ola verde de empoderamiento femenino (¡era por abajo, Palacios!, digo: ¡era antes con Black Widow!).

Sin embargo es un gran entretenimiento con grandes efectos, un poco de buen humor y algunos conceptos muy interesantes para discutir con las nuevas generaciones (sobre todo el tema de la guerra, y de la capacidad del ser humano para levantarse siempre a pesar de todo)… y sobre todo UN GATITO QUE NO PODES NO AMAR.

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